miércoles, 15 de febrero de 2017

Siete



Gran díada de sonidos carne de la verdad sin nombre

unificación de voces en el plural horizonte del ahora

envolvimiento de aves en suculentos sueños

abrumación de latidos sin coraza con mezcla de sauces y espinas

mental abrazo nunca deseado incendio de bosques internos, llegas

al punto sin forma intelecto desabrido de palabras quemadas

cuadrado y triángulo, somos

siete, número y flecha, sinsentido

silencios fecundos caricias inundadas cataratas impensables infatigables cascadas

dos, tres, muchos y un tormentoso mar de sal bellamente impuesto

rocoso ahora del estar siendo conciencia despierta conciencia dormida

interruptores del estar siendo de ida en vuelta intermitente máquina deseante

observador nato de los detalles incomprensible ser manifiesto en esta mesa en esta silla

parlante ser que se descascara y se desmiembra retumbando en las paredes del misterio que son hoy estas paredes

como una guirnalda de actos inciertos como un abanico de papel un plumero se caen tus hojas

queda la llama siempre resurgida de tu corazón
punto sin forma
final
umbral de alas que deciden por un momento aquí quedarse.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Veo tantos espíritus en ese vientito que le pasa por los pelos y mueve las hojas del arbusto que ella observa en quietud, mi gatita indudablemente es una con lo que sucede.

Veo una nube justo encima de los ojos de él, su mirada se ensombrece cuando su mente se cierra al amor y, aunque los cuerpos entiendan lo que sucede, ese amor biológicamente sagrado, aunque su corazón lata a mil porque lo estoy abrazando, su razón lo esclaviza; él creyendo que está siendo egoísta, no se da cuenta que su egoísmo lo perjudica antes que a nadie a sí mismo.

lunes, 26 de septiembre de 2016

sean igualmente bañados por el sol



Ella se destiñe
desde los ojos hasta la raíz
Designa su malestar
y vuelve ebria, como todos esperan...


Genio de la destrucción
llegue tu mente hasta su médula
y amase su falsa ingenuidad
hasta devolverle su forma astral

lluvia en el sacro temperamental


montañas y llanos sean igualmente bañados por el sol.


25 /6/2015

sábado, 13 de agosto de 2016



Él extiende los brazos y el cielo se moja,

tiemblan como piernas las fauces del tiempo,

se disuelven mis epitelios en su luz solar

y se crean nuevos átomos que estallan en el aire y pintan toda la casa

y todo es plumas y risa por dentro y trepar saltando ramas en la mente

una fragancia sobria y salvaje puedo ver

su corazón gigante brillando y flotando sobre su cuerpo

desató mi sombra,

la dejó volar un momento junto a los muertos

y una nueva línea se dibujo en mi palma


su inmenso ser me daba alas pero su pequeña mente fue cobarde


martes, 12 de abril de 2016

Enrique Symns



Conozco el dolor desde niño
cuando bajaba corriendo afiebrado
hacia la costa de las aventuras
y me encontraba siempre con esa cárcel de rutinas en que consiste la vida.


Porque estamos aquí
en donde todo es dolor
y todo nos resulta gratis
porque el sol se quema todos los días
como un bonzo que se suicida por tristeza;
en donde las sonrisas terminan siempre en puñaladas
y en donde el primer pez
cuando tuvo hambre
se convirtió en asesino.

El dolor de estar aquí
donde los pájaros aprenden
a leer y escribir
la leyes
que prohíben volar.



Esos viejos flacos y orgullosos en el supermercado, arrastrando un carrito vacío con los ojos bajos y en silencio. Porque ellos creen que el silencio es de bravos. Esos viejos muertos de hambre, que trabajaron toda la vida y no se roban ni una uva. Esos viejos que se cruzan con un muchacho rubio de pelo largo que no los ve, porque va pensando en el futuro. Porque éste es un mundo de jóvenes que olvidan su origen y de viejos que no recuerdan el destino.Pero si las moscas usaran corbata, si las balas cantaran blues, si el cielo sacudiera su viejo culo azul y las ventanas católicas de los edificios explotaran; igual... Igual habría un anciano babeando fantasías sobre las piernas de una muchacha. Igual habría todos esos tipos con caras de clavo sonriendo por las calles del mundo.

(En una tribu de monos, en una fiesta de esclavos, en una calle de zombies, yo no soy un hombre, soy un virus en tu mente.)

Un hombre solo en un cuarto regando una planta. Sufriendo porque nadie le habla o nadie lo toca y sólo le cabe recordar. O las camareras de los bares nocturnos de polleras cortas que van naufragando entre las brumas del deseo. O las conversaciones de mis amigos que antes soñaban ser héroes y ahora cobran un sueldo. 

Están inyectando la jeringa del miedo en las venas del mundo.

(Yo no siento ni pienso, yo no amo ni odio, yo no vivo ni muero, no juegues conmigo, soy un virus en tu mente.)

Yo tenía veinte años y siempre estaba borracho en una pieza mugrienta. Viendo reflejar mi rostro sobre las paredes del mundo. Ahora tengo casi sesenta...y nunca lo vi... 

Nunca vi a un hombre encendido y llameante, 
un hombre que cuando levantara la mano para encender un cigarrillo yo viera en sus ojos los ojos de un tigre 
acechando en el viento el paso del tiempo, para matarlo. 
Siempre vi los ojos del miedo...
Siempre vi los ojos tristes de la nostalgia...

(En una tribu de monos, en una fiesta de esclavos, en una calle de zombies, yo no soy un hombre, soy un virus en tu mente.)



Enrique Symns

domingo, 10 de abril de 2016



Pinto el equilibrio de los días

en el cielo sostenido

por dos manos de aquarella inquietas

La luz fluorece entre astros imantados

sobre el negro vacío, completamente lleno


he visto ese vacío hacerse noche en el sol de la alegría inquebrantable

un silencio lleno de humos y esperas

he visto muertos jugar a los magos y sonreír

cientos de quebradas aves volando blancas y ciegas

niños de la calle brillando como estrellas en la corrupción inmensa

saldrías ahora en busca de lo único realmente necesario?

qué es este mundo cobarde sino amor y penas?

todo lo verde te canta y te espera

hay un fulgor en el fondo sin fondo

detrás de los mareos del hambre

y de la trama aparentemente infranqueable del egoísmo humano

todo santo

santo todo






ya no busco un donde llegar


sé que este lado de la orilla toca al otro incesantemente

viernes, 25 de diciembre de 2015

Fui al templo
al que solíamos ir
Me alimenté con la comida sagrada que solíamos alimentarnos
Caminé por las calles de Colegiales que solíamos caminar
Pasé por el chino donde comprábamos
empanaditas chinas
Tuve que pasar por la plaza donde, quizás, por esas locas casualidades
estabas
No estabas, por suerte.
Y respiré un aire más puro.
Había niños jugando, sol y viento
los murales de siempre
flores amarillas en el suelo
trajes de murga colgados en las rejas que rodean los juegos
un señor vestido muy gracioso
alguien tomando mate sólo
Me recosté en las raíces gigantes
del árbol de raíces gigantes

Y escribí.