jueves, 2 de julio de 2015

Sueño diurno


El atardecer llevó nuestras canciones a descansar junto a los ciervos
me hubiese gustado llenar sus orillas, darles de beber el polvo.
En pleno día una pandemia de hadas los atacó
paseándose por la costa del sol y peces
de su sangre, jugo celeste
huesos por doquier y frío sequísimo a la luz.
Al caer la noche los pequeños dioses gatunos
agazapados en los bordes del cántaro de los sueños 
aguardan para lanzarse
-la intemperie verdusca, húmeda y oscura-
también la luna mira atenta su interior.


Mientras tanto el agua sigue cayendo
y las canciones hamacando el silencio
el aire sana y vuelve a su reino
los dioses acunados en el tiempo
hacen brotar las campanas con la levedad de la llovizna
caen lento y cantan
y vuelven a flotar
en un despuésdelorgasmo sin fin.




Quiero tu vida,
no sé por qué.
La escucharía hasta que el sol se apague,
la vería irse y llegar como a las olas.




Nunca nada sobrevive a la noche
todo se ahoga en su irresistible agua y ahí muere


es por eso que el amanecer tiene siempre ese aire lozano.


 

domingo, 5 de abril de 2015

el momento tan temido está siendo
ese donde ya no estás y no no-estás
de ninguna de las formas posibles de tu estar
y de tu no estar

viernes, 27 de marzo de 2015





Yo te esparso mi semen de capullo de hadas
tu interno sebáceo expande sus esporas en mi piel
y grita
¿cuándo nos daremos cuenta?

Semideseados por ángeles
Ojos pegados en mar de martes
jauría de niños exploradores
calaveras de ensueño chirriante
derramando el polvo del intelecto
que demanda al gris y relativiza al rayo
haciendo nudos como las olas
cicatrices quemadas por el cielo
vuelo de ayer
sueño azul inconcreto
¿cuándo nos daremos cuenta?
En el tren de medianoche
rodeados por la escarcha
cuando el calor del corazón asusta
qué ibas a hacer? Subir un burdo escalón?
Quiero dejarte
miedo que brotás en la piel
sacudirme las venas y entrar
en la viva nebulosa de hoy
sangre de mi sangre
raíz de mis horas
orgullo de mi piel más interna y felina
lluvia de espectros que forman
de mi sombra más amable
la fragancia que destila el silencio

viernes, 13 de marzo de 2015


El tiempo que perdí perdiéndome, lo gané ganándome.

extraña de mí gracias a la que me conozco.

domingo, 18 de enero de 2015

Madre naturaleza


Del ungüento divino de la tierra: barro, pies y alas: humana.

Las alas mentales heredamos de los dioses. los pies, animales de lo más sagrado: la vida encarnada. Barro porque somos siempre parte, porque nos cura y nos abraza al morir. 

Líquido amniótico. Menstruación y sangre. Fin y comienzo. Amar y perder. Desgarre. Comunión. Dolor y luz. -Y en el medio los colores-.

Estar muerta en vida, morir a través tuyo, nacer a través tuyo, dar a luz, entregar a la luz lo que es de la luz.

Nacimiento y muerte: dos sagrados se tocan y se hacen uno

 

 

Cuando todo se volvió barro
busqué la luna y no pude aullar,
ya no tenía garganta.
Mis pies eran raíces secas
el agua de la luna brotaba generosa
pero mi mente era un sol naciente
quemaba mi cuerpo todo
comenzando por el pelo, la piel,
ardor de un llanto que no era
que se reabsorbía mil veces dejándome seca
rota, a medias, rayada, dormida
creciendo sobre bases débiles y absurdas
flameando una cabeza
que era la luna
que era de barro
que era la sombra de un árbol
que era raíces secas
que era pies y nombres
palabras huecas
río de piedras

Me desarmé en el bosque
y la llanura se apoderó de mis pechos,
montañas inquietas,
sal de mar sediento de tibiezas,
raíces abrazaron mis piernas,
tierra húmeda,
silencio cristalino de cáliz frío,
claridad de alas envueltas en sueños.
No soy yo
nunca fui yo
ni mis pechos.
En el comienzo,
cuando todo se volvió barro
los extremos me tocaron las manos y sentí
al planeta suspirando su nacimiento
al planeta abrazarme, darme calor
al planeta temblar, jadear, llorando
al planeta que era mi madre darme líquido
darme tierra, frutos, alimentarme
darme sombra, canciones, silencios, acunarme
pero no era yo
nunca fui yo
en el final
cuando todo se volvió cenizas
y cayó la última lluvia
la noche cantó
y debajo comenzaron los últimos primeros brotes
sonaban como cascabeles en el vientre
sonaban como la vida y el milagro
sabían a amanecer
los extremos tocaron el barro
amasaron un ser
que no era el mío
y de mis pechos brotaban leche tibia y canciones
cascabeles a los costados de la luna
y aullamos
cascabeles a los costados del recuerdo que se fue volando sin detenerse
y éramos nosotros,
no era yo:
éramos nosotros

y todo fue un enorme presente,


martes, 30 de diciembre de 2014


yo río la tempestad
y sueño la imposible muerte
una y otra vez
haciendo las muecas troncas
con la mirada ronca de verte crecer en este mundo
un silbido planetario
gotas que caen y se vuelven mercurio
ya no suena esto
ya late
ya golpea esto sin más
ya sale
ya no sirve
ya marea esto
ya cae ya gotea ya destila
cuántas miradas necesitás
cuántas palabras
tantos intentos no hacen a la nada
el tiempo se hamaca en un árbol en una montaña

ya el tiempo nace del aullido de mil montañas
ya el tiempo hace marañas donde no se es ni se es
ya el tiempo se mece se revuelca se desata a sí mismo
ya el tiempo se cansa se cae se tira al suelo
ya el tiempo
ya el tiempo ríe conmigo
y sueña conmigo la imposible muerte
de todas las cosas

ya se olvida el tiempo de mí
y lo veo danzar sobre las nubes alegremente
ya se ríe el tiempo de mí
y puedo verlo tirado en el pasto, satisfecho, pleno
soñando mi muerte
soñando la hermosa muerte de todas las cosas




jueves, 11 de diciembre de 2014

ensayo

Es como que se escapa de. Ruge mareas y ríe con el viento que. Se estremece en la noche, corta la madera con -Ba y Biene en su flor bibiente-. En su lecho, sobre su sombra, despliega las sábanas, acaricia el silencio que. Yace tranquilo, prueba su calma, pero sabe bien de su. Muchas veces leyó sus. Y siempre le saben a. Pero nunca volvió a ser como aquella vez en que olvidó las letras y las palabras y los nombre de las personas y lugares y todo fue puro significado y se sumergió en. Y rotas las campanas que no lo sostenían, que ya no le sonaban. Y sopló el viento, una vez más, se encontró corriendo, detrás de pensamientos que no sabía si le pertenecían y quiso volver a sentir la. No había paredes y pensó que si abría la boca el mundo entero le entraría, que si abría los ojos se quedaría ciego, que si abría el corazón.
Y rotas las cadenas que siempre llevó. Entonces supo que no. Que todo el fragmento, el enorme fragmento de vida que perdió. Y sólo pudo sonreírse.