lunes, 26 de septiembre de 2016

sean igualmente bañados por el sol



Ella se destiñe
desde los ojos hasta la raíz
Designa su malestar
y vuelve ebria, como todos esperan...


Genio de la destrucción
llegue tu mente hasta su médula
y amase su falsa ingenuidad
hasta devolverle su forma astral

lluvia en el sacro temperamental


montañas y llanos sean igualmente bañados por el sol.


25 /6/2015

sábado, 13 de agosto de 2016



Él extiende los brazos y el cielo se moja,

tiemblan como piernas las fauces del tiempo,

se disuelven mis epitelios en su luz solar

y se crean nuevos átomos que estallan en el aire y pintan toda la casa

y todo es plumas y risa por dentro y trepar saltando ramas en la mente

una fragancia sobria y salvaje puedo ver

su corazón gigante brillando y flotando sobre su cuerpo

desató mi sombra,

la dejó volar un momento junto a los muertos

y una nueva línea se dibujo en mi palma


su inmenso ser me daba alas pero su pequeña mente fue cobarde


martes, 12 de abril de 2016

Enrique Symns



Conozco el dolor desde niño
cuando bajaba corriendo afiebrado
hacia la costa de las aventuras
y me encontraba siempre con esa cárcel de rutinas en que consiste la vida.


Porque estamos aquí
en donde todo es dolor
y todo nos resulta gratis
porque el sol se quema todos los días
como un bonzo que se suicida por tristeza;
en donde las sonrisas terminan siempre en puñaladas
y en donde el primer pez
cuando tuvo hambre
se convirtió en asesino.

El dolor de estar aquí
donde los pájaros aprenden
a leer y escribir
la leyes
que prohíben volar.



Esos viejos flacos y orgullosos en el supermercado, arrastrando un carrito vacío con los ojos bajos y en silencio. Porque ellos creen que el silencio es de bravos. Esos viejos muertos de hambre, que trabajaron toda la vida y no se roban ni una uva. Esos viejos que se cruzan con un muchacho rubio de pelo largo que no los ve, porque va pensando en el futuro. Porque éste es un mundo de jóvenes que olvidan su origen y de viejos que no recuerdan el destino.Pero si las moscas usaran corbata, si las balas cantaran blues, si el cielo sacudiera su viejo culo azul y las ventanas católicas de los edificios explotaran; igual... Igual habría un anciano babeando fantasías sobre las piernas de una muchacha. Igual habría todos esos tipos con caras de clavo sonriendo por las calles del mundo.

(En una tribu de monos, en una fiesta de esclavos, en una calle de zombies, yo no soy un hombre, soy un virus en tu mente.)

Un hombre solo en un cuarto regando una planta. Sufriendo porque nadie le habla o nadie lo toca y sólo le cabe recordar. O las camareras de los bares nocturnos de polleras cortas que van naufragando entre las brumas del deseo. O las conversaciones de mis amigos que antes soñaban ser héroes y ahora cobran un sueldo. 

Están inyectando la jeringa del miedo en las venas del mundo.

(Yo no siento ni pienso, yo no amo ni odio, yo no vivo ni muero, no juegues conmigo, soy un virus en tu mente.)

Yo tenía veinte años y siempre estaba borracho en una pieza mugrienta. Viendo reflejar mi rostro sobre las paredes del mundo. Ahora tengo casi sesenta...y nunca lo vi... 

Nunca vi a un hombre encendido y llameante, 
un hombre que cuando levantara la mano para encender un cigarrillo yo viera en sus ojos los ojos de un tigre 
acechando en el viento el paso del tiempo, para matarlo. 
Siempre vi los ojos del miedo...
Siempre vi los ojos tristes de la nostalgia...

(En una tribu de monos, en una fiesta de esclavos, en una calle de zombies, yo no soy un hombre, soy un virus en tu mente.)



Enrique Symns

domingo, 10 de abril de 2016



Pinto el equilibrio de los días

en el cielo sostenido

por dos manos de aquarella inquietas

La luz fluorece entre astros imantados

sobre el negro vacío, completamente lleno


he visto ese vacío hacerse noche en el sol de la alegría inquebrantable

un silencio lleno de humos y esperas

he visto muertos jugar a los magos y sonreír

cientos de quebradas aves volando blancas y ciegas

niños de la calle brillando como estrellas en la corrupción inmensa

saldrías ahora en busca de lo único realmente necesario?

qué es este mundo cobarde sino amor y penas?

todo lo verde te canta y te espera

hay un fulgor en el fondo sin fondo

detrás de los mareos del hambre

y de la trama aparentemente infranqueable del egoísmo humano

todo santo

santo todo






ya no busco un donde llegar


sé que este lado de la orilla toca al otro incesantemente

viernes, 25 de diciembre de 2015

Fui al templo
al que solíamos ir
Me alimenté con la comida sagrada que solíamos alimentarnos
Caminé por las calles de Colegiales que solíamos caminar
Pasé por el chino donde comprábamos
empanaditas chinas
Tuve que pasar por la plaza donde, quizás, por esas locas casualidades
estabas
No estabas, por suerte.
Y respiré un aire más puro.
Había niños jugando, sol y viento
los murales de siempre
flores amarillas en el suelo
trajes de murga colgados en las rejas que rodean los juegos
un señor vestido muy gracioso
alguien tomando mate sólo
Me recosté en las raíces gigantes
del árbol de raíces gigantes

Y escribí.

jueves, 17 de diciembre de 2015


Ilusionistas de la energía vertical
enmascarados en amor y libertad
influyen en la corriente cerebral
aligerados por su propio tiempo salvaje
sobrios jinetes de crines ardientes
aletargados por el peso de sus egos indomables
calientan el veneno y no me lo dan.

Muéstrenme sus manos.

Quisiera dejar de pensar en ellos por un momento
-perros que lamen mis heridas y las muerden-.
Tengo segundos de dolor y recuerdos profundos
que dejo ir dejándome perdida
-como duele esa llama en los oídos necios-.

se retuerce la noche
y yo la sigo,
la bebo para dormir.

Aún recibo su ser
aún me ata por dentro
porque es eterno el milagro que me devora
aún recuento viejas vidas en algunos de sus aspectos
su luz aún refleja mi luz
y su sombra oscurece mi sombra.


Tengo una noche clavada en el pecho.

está viva la ausencia
y grita.

jueves, 13 de agosto de 2015

Pero mi soledad no tiene perros en la lengua, es asesina como amante enamorado.

No existe amor incierto en esta ciudad tristemente acribillada
el miedo se clava en las comisuras del vuelo
deja adentro a los orígenes y muertas sus causas,
deja afuera los aplausos,
una cárcel de piel y huesos que tiene nombre, 
y decir.



No puedo escribir sin una mano en alguna otra orilla.
Este cuerpo late.
Son mis sombras atrás.

Nuestro pequeño morir enjaulado de cada día
-dánoslo hoy-.



Él me atrae desde el punto más oscuro y destructivo:
imantado es su lado salvaje a mansalva.
Cuando me tiene, me envuelve en pubis,
recorriéndome los huesos existenciales
me deja angelical en ese profundo pozo.
  
Ya no soportábamos la luz blanca delante de los ojos, la mirada de vidriera.
Así es la piel de ustedes por las noches, y me lastima.
  
Yo amo eso
que nos une
 y nos separa crudamente del resto del mundo.




Puedo hacer lo que sea y, sin embargo, seguir siendo estos restos.