Es como que se escapa de. Ruge mareas y ríe con el viento que. Se estremece en la noche, corta la madera con -Ba y Biene en su flor bibiente-. En su lecho, sobre su sombra, despliega las sábanas, acaricia el silencio que. Yace tranquilo, prueba su calma, pero sabe bien de su. Muchas veces leyó sus. Y siempre le saben a. Pero nunca volvió a ser como aquella vez en que olvidó las letras y las palabras y los nombre de las personas y lugares y todo fue puro significado y se sumergió en. Y rotas las campanas que no lo sostenían, que ya no le sonaban. Y sopló el viento, una vez más, se encontró corriendo, detrás de pensamientos que no sabía si le pertenecían y quiso volver a sentir la. No había paredes y pensó que si abría la boca el mundo entero le entraría, que si abría los ojos se quedaría ciego, que si abría el corazón.
Y rotas las cadenas que siempre llevó. Entonces supo que no. Que todo el fragmento, el enorme fragmento de vida que perdió. Y sólo pudo sonreírse.
Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas, ni el delirio y su espuma profética, ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan. Más allá de nosotros, en las fronteras del ser y el estar, una vida más vida nos reclama. Octavio Paz
jueves, 11 de diciembre de 2014
lunes, 3 de noviembre de 2014
viernes, 24 de octubre de 2014
Tándem
Tantas voces mirar tu castillo de
naipes desbaratarse abrirse en tempestad al mundo
Esas mañanas que no importa qué
digan, hay que jugar
Abiertos los vasos, vacíos los
brazos del sueño
y colmado todo alrededor: ruido
garras risa murmullo
Quise ir, pero tuve mucho frío de
ir,
eso también es verdad.
viernes, 19 de septiembre de 2014
Quien te vio crecer hunde sus manos en el fuego
alimenta tus origenes con mineralizada saliva
empuja la hamaca del tiempo y te impulsa
devolviéndote los pies,
la fuerza de los músculos.
Los ojos que una vez te iluminaron con sabiduría
echan luz sobre las marcas con renovado dolor,
bendito dolor.
Remojando la llagas
las manos son recreadas.
La temperatura de tu cuerpo interno rima con el sol
-siempre listo para el ascenso-
vergüenza de sorprenderte perseguido por él y sin danzar.
alimenta tus origenes con mineralizada saliva
empuja la hamaca del tiempo y te impulsa
devolviéndote los pies,
la fuerza de los músculos.
Los ojos que una vez te iluminaron con sabiduría
echan luz sobre las marcas con renovado dolor,
bendito dolor.
Remojando la llagas
las manos son recreadas.
La temperatura de tu cuerpo interno rima con el sol
-siempre listo para el ascenso-
tan bien te entendí y tan lejos estábamos
miércoles, 27 de agosto de 2014
Mi sufrimiento doblado
Y también no estar triste,
no crecer con las fuentes, no doblarse en los sauces.
Ancha es la luz para dos ojos, y el dolor danza
en los pechos que aceptan sin flaqueza sus fríos escarpines.
Y no decirte ni lejana ni perdida
para no darle razón al mar que te retiene.
Y elogiarte en la más perfecta soledad
a la hora que tu nombre es la primera lumbre en mi ventana.
Benditos sean mis ojos
Porque tan alto miraron.
Porque tan alto miraron.
J.C.
- Julio Cortázar, de su libro "Papeles Inesperados" -.
lunes, 25 de agosto de 2014
llevás tu dios portable
a la hora del vacío
bebiéndote el fuego de los ojos de tus
congéneres,
la luz del silencio que creás con la
potencia de tus auriculares invisibles.
Te atragantás de vida con la fisura
que generás en el tiempo
cuando malgastás minutos
contemplando universos desde el banco de la plaza
cuando malgastás minutos
contemplando universos desde el banco de la plaza
demasiado jóvenes para
despertar sabiendo cómo va a ser el día
llevás tu pequeño dios digital, tu
dios de bolsillo,
el sonido de tu risa hace brotar fantasmas de la tierra
que trepan por los árboles y luego
saltan
y caen lentamente haciéndote cosquillas
y caen lentamente haciéndote cosquillas
demasiado incompletos
para amar sin medida las cotidianas parcialidades
la casa caliente en la tempestad,
tu cara brillando en el medio de la
noche y la llovizna
brotan los peces y el sol, salen del
agua,
compiten por su luz
compiten por su luz
lunes, 4 de agosto de 2014
tengo la boca llena de plumas
me empapó un sudor que no era el mío,
ahora habito ese ajeno santuario
repleto de voces que no dicen
y estatuas que adoran su quietud muerta.
La mente se volvió llama, silbido.
La rodea un alma llena de noches y cuerpos,
figuras de cosas con sus bordes brillantes perfectamente dibujados sobre la negrura.
-sólo piel somos ahora
y hacia la piel vamos-
Acá estoy, Hija,
en la casa de la Fiebre y del Encanto,
en la casa de la Fiebre y del Encanto,
donde la música de los carruseles
nunca deja de sonar.
nunca deja de sonar.
Aguardando la incisión cerebral,
la extracción de la piedra animal.
-¡Reconstruite desde las raíces, mierda!-.
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